‘Occupy Wall Street’: Cómo el desafío a la élite política y financiera llegó a Estados Unidos

No empezó ni en Europa ni en Estados Unidos. No empezó en la Plaza del Sol de Madrid ni frente a la catedral de Saint Paul de Londres. Tampoco en Wall Street. La primera gran oleada de protestas tuvo lugar sobre suelo africano y fue protagonizada por un pueblo tunecino conmovido, desafiante y valiente que se atrevió a salir a la calle para derrocar al dictador Ben Alí.

Meses después, ese 2011 miraba sorprendido como el espíritu de protesta que había nacido en el Sur del Mediterráneo se extendía de forma desordenada pero precipitada a otras partes del mundo. La primavera árabe, marcada por el anhelo de libertad en sus países, llegaba a Europa motivada por otras razones. Primero fue el 15-M en Madrid y después le siguieron otras capitales europeas. Multitudes de ciudadanos se concentraron durante algunos meses en lugares simbólicos y organizaron asambleas en las que se guiaban por sus propios signos. Las manos alzadas significaban una cosa, los puños cerrados otra. Era imposible encajar esa multitud en un prototipo. Cada una de esas personas tenía algún motivo para salir a la calle con su propio eslogan, participar en algún comité de organización del movimiento o incluso llegar a la plaza con una tienda de campaña cargada en la mochila.

Mientras, al otro lado del Atlántico, los estadounidenses observaban impacientes. Ellos también querían formar parte de este movimiento global. En su caso, la chispa de la indignación radicaba en el poder que tenían las élites políticas y financieras, ese 1% que poseía el 40% de la riqueza del país, frente al 99% de sus conciudadanos. Y es que en 2008 había ocurrido lo que parecía imposible. Lehman Brothers, en quiebra. ¡Santo cielo!, dijeron muchos. Al cabo de poco, la caída del banco de inversiones arrastró al país –y más tarde también a Europa- a una crisis financiera que demostró hasta qué punto el poder se había concentrado en unas pocas personas que se habían dedicado a especular, especular y especular. Salió a la luz lo más temido: el desastre de las subprime. El negocio que se había hecho vendiendo esas hipotecas basura había estado ocurriendo en los últimos años. ¿Nadie se había percatado? La desregulación de los mercados financieros y los grandes errores cometidos por las agencias de rating oscurecían todavía más la confusión de los ciudadanos. Pero si eres uno de los grandes el Gobierno te rescata. El plan se inició con Bush y siguió con Obama. Después del arresto de varios agentes hipotecarios los directivos de los grandes permanecían intocables ante la justicia. En las salas, equipos de los mejores abogados defendían a los indefendibles. Nunca fueron a la cárcel.

occupy-wall-street-1Tres años después de esas imágenes en las que se veían los trabajadores de Lehman Brothers salir de las oficinas, con sus objetos personales metidos en cajas de cartón, el escenario era totalmente distinto. Los americanos indignados se habían dejado aconsejar por aquellos que ya habían participado en alguna protesta a gran escala en otro país. Y pasaron a la acción. El 17 de Septiembre de 2011, el mensaje ‘Occupy Wall Street’ había llegado para hacerse suyo aquél Zucotti Park, un espacio que se encontraba en el distrito financiero de Nueva York. Wall Street era el perfecto símbolo de la injusticia, la codicia. El corazón de las finanzas. Bajo el eslogan ‘We are the 99%’ varias asambleas se organizaron durante la acampada y desde allí se fue dando forma al movimiento.

 Pero aquella acampada de protesta que había empezado en otoño no llegaría al invierno. El 15 de noviembre, ya entrada la noche, la policía apareció en todos los accesos de Zucotti Park y desalojó, mediante el uso de porras y aerosoles de pimienta, a todo aquel que se había instalado allí de forma pacífica hacía unas semanas. Fue un paréntesis breve pero intenso, muy intenso. Se mezclaron indignación y empatía. Durante dos meses se consiguió dar voz a un discurso muy crítico con la élite financiera y política de Estados Unidos. Después del desalojo y hasta día de hoy el movimiento se ha ido fragmentando y ha perdido visibilidad por el desinterés de los principales medios y la falta de un espacio como Zucotti Park. A pesar de ello, el movimiento ‘Occupy Wall Street’ no ha cesado su lucha y continúa llevando a cabo protestas mediante la acción directa en distintas ciudades de Estados Unidos. Lo importante es que lo que nadie creyó posible ocurrió y que, por un tiempo, ciudadanos norteamericanos sintieron aquello, aquello que sólo el 99% puede sentir.

B. BLAY

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